| Nuestra Motivación | ||||
|
![]() Primero, puesto que Dios creó a los hombres y las mujeres a su imagen y semejanza, no hay razón para admitir distinciones de categoría entre los seres humanos: Todos, ricos o pobres, hombres o mujeres, blancos o negros, somos iguales a los ojos de Dios, cuyo criterio es el que importa. Pero no solo somos iguales en dignidad, sino también en nuestro fracaso. Somos todos pecadores; igualmente necesitados de la compasión de Dios. ¿Y cuál si no es la causa de que el mundo esté lleno de injusticias y desigualdades? Ahora bien, también somos iguales en el amor que Dios nos tiene, y que demostró más allá de toda duda:“Dios muestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5.8 – La Biblia). De modo que, si nos compadecemos de otros, no hacemos más que lo que Dios ha hecho con nosotros. Esos son los fundamentos de nuestra motivación. Aun así, el mundo está tan lleno de miseria, injusticia y corrupción que cualquier iniciativa de cooperación, aunque alivie el sufrimiento una comunidad, no pasa de ser una gota en un inmenso océano de desigualdad, que parece no menguar según pasan los años. Pues bien, eso no hace sino alimentar nuestra esperanza; no de que juntos podamos mejorar este mundo (está más que demostrado que no podemos), sino de que el Reino de Dios venga a la tierra. El Hijo de Dios, antes de marcharse, prometió que había de regresar a poner las cosas en su lugar. Y entretanto llevamos adelante nuestros proyectos, oramos: “Venga a nosotros tu Reino”. |
| Last Updated ( Tuesday, 23 June 2009 20:48 ) |



